El delantero de Rosario Central se jugó el clásico ante Newell’s a pesar de sentir una molestia muscular, y su equipo se impuso 2-0. Fideo reconoció que si no hubiera sido por la importancia del duelo, probablemente no habría jugado.
Ángel Di María confesó que llegó al clásico rosarino con una dolencia en el aductor y que incluso consultó al médico del club el día antes del partido, sin estar “al 100%”. Aun así, decidió ser titular en el triunfo de Central sobre Newell’s por 2-0.
El capitán canalla se las arregló dentro del campo jugando desde posiciones intermedias y asistiendo con pases precisos, aunque no pudo encargarse de las jugadas de pelota parada. A los seis minutos del complemento, aprovechó un rebote y definió de volea para abrir el marcador antes de ser reemplazado.
Tras el encuentro, Di María explicó que la única forma de rematar sin dolor fue “de aire” y sentenció que si no se trataba de un clásico “no hubiera jugado”. Su entrega fue valorada por compañeros y cuerpo técnico en una jornada clave para su equipo.






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