Se trata del crimen de Lautaro Morello y la desaparición de Lucas Escalante.
La decisión generó sorpresa y malestar entre familiares y allegados de las víctimas, que esperaban avances en la causa. La suspensión se produjo por cuestiones procesales que deberán resolverse antes de retomar el juicio.
El caso tuvo una fuerte repercusión desde sus inicios, tanto por la gravedad de los hechos como por las circunstancias en las que ocurrieron. La investigación reunió pruebas y testimonios que ahora deberán ser evaluados en una nueva instancia.
Los abogados de las partes involucradas trabajan para definir los próximos pasos y garantizar que el proceso continúe de manera adecuada. La Justicia busca asegurar las condiciones necesarias para el desarrollo del juicio.
Mientras tanto, el pedido de justicia sigue vigente por parte de las familias. La reprogramación del proceso será clave para avanzar en el esclarecimiento del caso.





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