El jueves concurrieron a Diputados integrantes de los diferentes segmentos que conforman la industria yerbatera argentina. Su objetivo fue expresar ante el Parlamento la situación de profundo desacuerdo que caracteriza al sector en la actualidad. Las exposiciones confirmaron que no existe consenso sobre cómo debe organizarse institucionalmente esta actividad.
Los agricultores yerbateros plantearon un reclamo específico al cuerpo legislativo: solicitar que se fortalezca al Instituto Nacional de la Yerba Mate devolviéndole atribuciones que progresivamente ha perdido. En su análisis, solo con un INYM potente es viable enfrentar la asimetría de poder que existe entre productores y compradores industriales. Argumentan que la desprotección regulatoria actual genera condiciones económicas desfavorables.
Una perspectiva radicalmente distinta fue la que presentaron los empresarios molineros. Estos actores industriales promueven justamente lo opuesto: reducir la intervención estatal en los mercados yerbateros. Sostienen que la regulación institucional genera ineficiencias, aumenta costos y limita la competitividad del sector en los mercados internacionales. Para ellos, la desregulación es el camino hacia una industria más moderna y rentable.
La sesión parlamentaria evidenció que el sector yerbatero argentino enfrenta una encrucijada institucional sin salida evidente. Los intereses de productores primarios y procesadores industriales resultan prácticamente incompatibles en el marco de las propuestas actuales.
Los legisladores quedaron ante una realidad incómoda: los mismos problemas del sector yerbatero son interpretados de formas completamente distintas según la posición que cada actor ocupa en la cadena. Esto sugiere que cualquier reforma regulatoria requerirá negociaciones complejas que vayan más allá de las posiciones actuales de ambos bandos.
Imagen: Nour Alhoda / Pexels – Con informacion de Clarín Rural





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